Roberto Enríquez, presidente de la Asociación de Industriales de Neuquén (ADINEU), aseguró que hoy el desarrollo de Vaca Muerta está en el orden del 8%. Y que la petrolera es una actividad en la que Mendoza cuenta con empresas con experiencia y capacidad productiva
El desarrollo de Vaca Muerta empieza a abrir nuevas oportunidades para pequeñas y medianas empresas industriales de distintos puntos del país, entre ellas las de Mendoza, ante la creciente demanda de servicios, insumos y equipamiento que genera la expansión de la actividad hidrocarburífera en Neuquén.
Así lo explicó Roberto Enríquez, presidente de la Asociación de Industriales de Neuquén (ADINEU), integrante de la Unión Industrial Argentina y director ejecutivo del Centro PyME-ADENEU, durante una entrevista con la radio de la provincia de Mendoza MNews.
Según señaló, Vaca Muerta se encuentra todavía en una etapa inicial de desarrollo y existe un amplio margen para el crecimiento de nuevas actividades vinculadas al sector energético.
“Hoy el desarrollo de Vaca Muerta está en el orden del 8%. Todavía nos está faltando entre un 90% y un 92% de desarrollo”, aseguró Enríquez.
Ese escenario, explicó, hace necesaria la participación de compañías tanto nacionales como internacionales, especialmente en áreas donde la capacidad instalada en Neuquén todavía no alcanza para responder a la demanda.
Uno de los sectores que aparece con mayores posibilidades es el metalúrgico y metalmecánico, una actividad en la que Mendoza cuenta con empresas con experiencia y capacidad productiva.
Enríquez remarcó que Neuquén posee una industria metalmecánica todavía limitada y que uno de los objetivos es fortalecerla mediante la vinculación con compañías de otras provincias.
“Necesitamos de todo y la idea es que lo hagamos juntos”, resumió.
En los últimos dos años, Neuquén recibió entre 10 y 12 delegaciones empresariales de diferentes provincias y también del exterior, interesadas en conocer las posibilidades de incorporarse a la cadena de proveedores de Vaca Muerta.
Sin embargo, uno de los principales desafíos pasa por identificar qué ofrece cada compañía y de qué manera puede vincularse con las firmas que ya operan en la provincia.
Para facilitar ese proceso, ADINEU trabaja junto con otras cámaras industriales en la elaboración de mecanismos que permitan conocer las capacidades de las empresas, sus niveles de producción, estándares de calidad y posibilidades de adaptación a las necesidades del sector.
Las cámaras empresariales aparecen como un actor central en ese proceso, debido a que permiten contar con información previa sobre las firmas interesadas y facilitar los acuerdos comerciales.
En el caso de Mendoza, Enríquez destacó la necesidad de fortalecer la relación con las entidades que representan a los industriales de la provincia, especialmente aquellas vinculadas con la actividad metalúrgica.
La ubicación geográfica también representa una ventaja para las compañías mendocinas, que por cercanía pueden integrarse con mayor facilidad a la actividad que se desarrolla en Neuquén.
Además de maquinaria, equipamiento y servicios industriales, el crecimiento de Vaca Muerta está generando una mayor necesidad de mano de obra calificada, otro de los aspectos que deberá acompañar la expansión prevista para los próximos años.
Respecto del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y la posibilidad de importar maquinaria, Enríquez explicó que existen equipos que actualmente no se producen en el país o que no pueden fabricarse en los tiempos que requiere la aceleración de los proyectos.
En ese sentido, sostuvo que la importación debería concentrarse principalmente en aquellos elementos que la industria argentina no está en condiciones de producir en cantidad, calidad o tiempo suficiente.
Al mismo tiempo, consideró que el crecimiento de Vaca Muerta puede convertirse en una oportunidad para desarrollar nuevas capacidades industriales dentro del país.
ADINEU también trabaja junto con la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (UIPBA) en un relevamiento destinado a mejorar la vinculación entre empresas y detectar qué productos y servicios pueden incorporarse a la cadena de proveedores.
El proceso avanza de manera gradual debido a la cantidad de actores involucrados y a la necesidad de desarrollar metodologías de trabajo que hasta ahora no tenían antecedentes a esta escala en la Argentina.
“La oportunidad está y tenemos que ser inteligentes para que esto ocurra”, sostuvo Enríquez.
La expansión proyectada de Vaca Muerta plantea así un escenario en el que empresas de Mendoza y otras provincias pueden encontrar nuevas posibilidades de negocios, tanto mediante la provisión de productos y servicios desde sus lugares de origen como a través de una eventual instalación directa en Neuquén