El especialista en neurociencia brindó una masterclass sobre cómo el autoconocimiento y la gestión emocional se han convertido en las herramientas definitivas para el liderazgo y la toma de decisiones estratégicas en el mundo pyme y corporativo.
En el marco de una nueva edición de la Fiesta Nacional de la Vendimia, Mendoza se convirtió una vez más en el epicentro del debate estratégico regional. En este contexto, Banco Macro reafirmó su compromiso con el desarrollo de la provincia al participar destacadamente en el Foro de Inversiones y Negocios 2026. Como plato fuerte de la jornada, y bajo el sello de su prestigioso ciclo "Mentes que mueven Montañas", la entidad presentó la conferencia magistral: "La gente que impulsa decisiones extraordinarias. Neurociencia, emociones y cambio", a cargo de Estanislao Bachrach, referente ineludible en capital humano y neurociencia.
La propuesta de Banco Macro buscó brindar herramientas disruptivas a la comunidad empresarial en un escenario donde la agilidad y la gestión del cambio son ventajas competitivas críticas.
Consultado por Entorno Económico sobre una cierta desconexión entre el mundo de la neurociencia y el de las finanzas, Estanislao Bachrach las emociones juegan un rol determinante, incluso en temas relacionados con la economía o el universo empresarial: "la biología está demostrando con evidencia creciente que el cambio es posible y que las creencias son el motor fundamental para permitir esas transformaciones. En este sentido, subraya que las emociones juegan un rol determinante al momento de decidir, una lección que aplica por igual para un deportista de elite, una dueña de casa o el CEO de una gran compañía.".
Al profundizar en cómo se traduce esto en el día a día de un empresario o el dueño de una pyme, Bachrach se remite a estudios con más de tres décadas de respaldo. Según explica, existe una correlación directa entre el autoconocimiento y la calidad de los resultados: cuanto mejor se regula lo que se siente, menor es el nivel de arrepentimiento sobre las decisiones tomadas.
"Las personas están muy enfocadas en la parte analítica, lógica, racional; no digo que esté mal, pero siempre el cerebro y el cuerpo te están susurrando algo emocional", advierte. Para Bachrach, si la formación ha sido puramente racional, nos está faltando la "pata emocional". "No es algo soft ni algo que esté de moda, sino algo demostrado científicamente: cuanto más conocés cómo te sentís, mejores decisiones tomás en tu vida", sentencia.
En su experiencia acompañando a líderes, observa que el error más frecuente es el enfoque excesivo en "el afuera". Para el experto, la base de la empatía es biológica: "Cuanto más grande es el autoconocimiento, cuanto más te entendés a vos mismo, mucho más fácil es leer lo que le pasa al otro".
La conversación inevitablemente vira hacia la Inteligencia Artificial (IA) y su impacto en las aulas y las empresas. Ante el desafío de formar jóvenes que parecen depender de estas herramientas, Bachrach propone revalorizar la presencialidad. Su estrategia es que las clases tengan la mayor cantidad de componentes de historia y emociones: "Trato de convertir los momentos físicos en que comparto con ellos... que ahí no tengan el teléfono, que no usen la computadora y que se demuestren a sí mismos que pueden pensar por sí solos y sentir".
Aunque confiesa su propia distancia personal con la IA y reconoce su utilidad estratégica en momentos puntuales como la organización de un viaje. Sin embargo, advierte sobre la frustración que genera su uso indiscriminado, dejando una ventana abierta: "Es un mundo que en 20 años vamos a saber qué va a pasar, no lo sé".
Finalmente, el diálogo aborda la coyuntura local y la resistencia de Mendoza a modificar su matriz productiva hacia sectores como la minería o la industria del software. Bachrach explica que resistir al cambio es lo normal en los seres humanos, y más aún cuando se propone cambiar una industria con años de historia por otra como el software o la minería.
Para afrontar este proceso, destaca que la clave reside en un liderazgo que pueda demostrar que la provincia se va a "sentir" diferente. "Para la biología, los cambios importantes en la vida tienen que ver más con cómo me quiero sentir y no con qué quiero tener", reflexiona. Para el referente, los datos y los "pros y contras" son necesarios, pero insuficientes por sí solos: "Si no hay un componente emocional en ese discurso de cambio, a la gente le falta algo y no se anima a intentarlo".