Domingo 26 de Marzo de 1978 06:15 hs

Negocios y Empresas

Por qué la oficina gana valor en la era del trabajo flexible

Con el modelo híbrido ya instalado, un relevamiento de WeWork muestra cómo está cambiando la función del espacio de trabajo: menos obligatoriedad y más foco en la colaboración y la cultura

Lunes, 6 de Abril de 2026
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Con el trabajo híbrido consolidado como la modalidad predominante, la discusión hoy pasa por otro lado: entender qué rol cumple el espacio físico en la dinámica laboral actual.
Según el estudio “Retos y perspectivas del trabajo: revelando las claves de la evolución laboral”, realizado por WeWork en conjunto con Michael Page —con más de 10.000 profesionales relevados en América Latina y cerca de 300 en Argentina—, solo el 3% de los trabajadores en la región preferiría un esquema completamente presencial, mientras que el 78% se inclina por modelos híbridos y el 19% por esquemas totalmente remotos.
En línea con esto, el 76% afirma trabajar actualmente bajo un formato híbrido, lo que confirma un cambio estructural en la forma de trabajar. En este contexto, la oficina deja de ser un lugar al que se asiste por obligación y pasa a ser un espacio al que se va con un objetivo concreto.

Una nueva función para la presencialidad

La evidencia muestra que el trabajo individual ya no es el principal motivo para ir a la oficina. Hoy, la presencialidad se concentra en actividades de mayor valor agregado: reuniones de equipo, instancias de colaboración, intercambio de ideas y construcción de vínculos.
En paralelo, de acuerdo al informe “IA y presencialidad: el nuevo panorama laboral", elaborado por WeWork junto a Michael Page, el 78% de los profesionales afirma haber mejorado su productividad gracias al uso de inteligencia artificial, especialmente en tareas operativas y repetitivas.

Este cambio profundiza una transformación más amplia: a medida que la tecnología optimiza procesos individuales, las instancias de interacción, creatividad y trabajo conjunto ganan relevancia. En ese contexto, la oficina se consolida como el espacio donde esas capacidades se potencian.

Menos días, más sentido

Otro de los cambios clave es la frecuencia de asistencia. Lejos de la presencialidad diaria, los trabajadores tienden a concentrar sus días en la oficina: más del 50% prefiere asistir entre uno y dos días por semana, según el estudio “Retos y perspectivas del trabajo”.
En paralelo, otro dato relevante muestra que el 87% considera que la modalidad de trabajo es un factor clave al momento de evaluar un empleo, lo que refuerza el peso estratégico que adquiere la experiencia laboral en su conjunto.

En este contexto, la experiencia en la oficina se vuelve determinante. Ya no alcanza con ofrecer un espacio físico: las empresas necesitan generar entornos que acompañen las nuevas formas de trabajo, con foco en la colaboración, la flexibilidad y el bienestar.
De espacio físico a plataforma de valor
La transformación del trabajo también está redefiniendo cómo se conciben las oficinas. Los espacios rígidos y orientados al control pierden relevancia frente a entornos más dinámicos, diseñados para adaptarse a distintos usos y momentos de la jornada.
Así, la oficina deja de competir con el trabajo remoto para convertirse en su complemento. Su valor ya no está en la permanencia, sino en la experiencia que ofrece.
En la era del trabajo flexible, la presencialidad deja de ser una regla para convertirse en una elección. Y en esa elección, la oficina redefine su rol: de espacio operativo a plataforma de conexión, cultura y productividad colectiva.

“Cuando la presencia deja de ser obligatoria, los espacios tienen que adaptarse a nuevas dinámicas: facilitar la colaboración, habilitar encuentros y acompañar distintas formas de trabajar. En ese camino, el desafío es diseñar entornos que respondan a lo que hoy las personas realmente necesitan” comenta Claudio Hidalgo, Presidente de WeWork Latinoamérica.

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