Startup argentina reduce uso de agroquímicos con desechos de langostinos
Fundada por Claudia Casalongué, Vera Alvarez, Daniela Caprile, Florencia Salcedo y Matías Figliozzi, Unibaio recaudó US$1,7 millones y se prepara para facturar su primer millón de la mano de gigantes alimenticios
Jueves, 9 de Abril de 2026
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Criado en una familia de artistas, Federico Figliozzi, CEO de Unibaio, eligió la Economía en la UBA para comprender los recurrentes colapsos económicos de Argentina. Tras una experiencia en la gestión pública y un intento fallido en un proyecto familiar, encontró su vocación en el mundo de las startups. "De adolescente viví la crisis del 2001 y quise entender por qué Argentina colapsa tan seguido. Después de trabajar en el ámbito público, me di cuenta de que la política no era lo mío, y cuando descubrí el mundo emprendedor, supe que era lo que buscaba", afirma Figliozzi.
Ciencia de materiales y fisiología del estrés en plantas: una combinación innovadora
La empresa surgió de la convergencia entre la ciencia de los materiales y la fisiología del estrés en plantas. Investigadoras del CONICET y la Universidad de Mar del Plata aplicaron conocimientos de ciencia de materiales –normalmente asociados a microchips– para optimizar la administración de compuestos químicos en los cultivos. El proyecto, inicialmente concebido como un Unibaio, se transformó en un spin-off que atrajo inversión privada para investigación y desarrollo.
Un producto que alivia el "dolor" regulatorio de los clientes
El núcleo del producto es un polvo elaborado a partir de bioplásticos extraídos de residuos de la industria pesquera, específicamente caparazones y cabezas de langostinos. A través de la reingeniería, crearon una partícula que actúa como un "imán" para los agroquímicos, mejorando la absorción de los productos por parte de la planta. Esta tecnología aborda un problema clave en el sector, ya que aproximadamente el 80% de lo que se aplica en el campo se pierde. Unibaio no busca reemplazar los químicos de forma inmediata, sino aumentar la eficiencia de los productos ya utilizados. Según Figliozzi, el principal incentivo para clientes como Carozzi en Chile y grandes productores de papa en Argentina es evitar las barreras comerciales: "En muchos cultivos, los productores no pueden seguir agregando químicos porque superan los límites permitidos y aun así pierden rendimiento".
Financiación escalonada y validación gradual
Unibaio optó por una validación escalonada. El primer capital provino del gobierno de Chile (US$40.000) para probar el concepto en laboratorio. Posteriormente, una aceleradora de Estados Unidos aportó US$30.000 para pruebas de campo, lo que convenció al fondo argentino SF500 de invertir US$500.000 en 2023. Hasta la fecha, la startup ha recaudado un total de US$1,7 millones, con inversores como Andrea Grobocopatel. "Fue paso a paso, gracias a mi experiencia para entender lo mínimo necesario para convencer al siguiente inversor", explica Figliozzi. Unibaio fue reconocida como la startup más sostenible en el South Summit Brazil.
Expansión global y escalabilidad del modelo
Unibaio se enfoca en la validación comercial a gran escala. Tras años de investigación, la empresa busca transformar las pruebas piloto exitosas en contratos de volumen, con el objetivo de alcanzar una facturación de US$1 millón este año. Durante la última temporada, la empresa realizó pruebas con productores clave, como proveedores de papa de las principales marcas de papas fritas en Argentina y el gigante alimenticio Carozzi en Chile. El modelo de Unibaio es altamente escalable debido a que el producto es un polvo que se utiliza en dosis mínimas (50 gramos por hectárea), lo que facilita la producción en Argentina y la exportación a nivel mundial. La empresa planea expandirse a cultivos de manzana en Estados Unidos y bananas en Costa Rica, con el objetivo de reducir el uso de glifosato en el mercado de la soja.