Las farmacias aseguran que la brecha entre los plazos de pago de las prepagas y el PAMI frente a las droguerías volvió imposible la reposición de medicamentos.
El conflicto se centra en el desfasaje financiero que enfrentan las farmacias: deben pagar a las droguerías en 15 días, mientras que las obras sociales y prepagas tardan entre 60 y 90 días en saldar sus deudas. Esta situación, agravada por la deuda acumulada de PAMI (el mayor comprador del mercado), desfinancia al sector. En Mendoza, la situación es crítica, con pagos atrasados incluso desde diciembre, según la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA). Beatriz Cucci, del Colegio Farmacéutico de Mendoza, señala que los problemas se agudizaron en enero y febrero, limitando la capacidad de las farmacias para afrontar las compras de marzo.
Esto impacta directamente en los pacientes, ya que la falta de reposición de stock obliga a las farmacias a seleccionar qué productos comprar, afectando a quienes dependen de la cobertura social para enfermedades crónicas. Mario Valestra, del Colegio Farmacéutico de Mendoza, advierte sobre el riesgo de desabastecimiento debido a la falta de liquidez. Si no se regulariza el flujo de fondos, el sistema farmacéutico mendocino podría restringir servicios, dependiendo de la capacidad financiera de cada farmacia.
El principal riesgo es el desabastecimiento por el ahogo financiero, donde la falta de pago de obras sociales y prepagas, especialmente PAMI, impide la reposición de medicamentos. Las farmacias están financiando el sistema de salud con recursos propios agotados, por lo que la continuidad de los tratamientos en marzo es incierta y depende de la regularización de los pagos. Sin esta regularización, el desabastecimiento latente se convertirá en faltantes reales.