La compañía, propiedad de la familia Zimmermann, anunció la puesta en marcha de una renovada planta en Entre Ríos; en 2025, reportó pérdidas por $5421 millones
El proyecto había sido anunciado en 2025, en un contexto ya marcado por la apertura de las importaciones y la mayor competencia entre productos. Mediante un desembolso de US$1 millón, la compañía apuntó a optimizar su producción, con la incorporación de nuevo equipamiento y de moldes.
“La nueva fábrica de termotanques nos permitirá lanzar una renovada línea de productos y fortalecer nuestra competitividad frente a las crecientes importaciones del sector. Esta iniciativa está alineada con nuestro objetivo de aumentar la participación de mercado y mejorar la eficiencia general del negocio”, señalaron desde la empresa en un comunicado.
Fundada en 1918 por Raúl Zimmermann, y hoy en manos de la cuarta generación, Longvie produce lavarropas, lavasecarropas, estufas de piso, hornos, cubiertas, calentadores de paso, calentadores de acumulación y calefactores en tres plantas -ubicadas en Buenos Aires, Paraná y San Fernando del Valle de Catamarca- y da empleo a cerca de 600 personas.
La empresa ratificó la inauguración pese a haber cerrado 2025 con pérdidas por $5421 millones, según los estados financieros presentados ante la Comisión Nacional de Valores (CNV). De acuerdo al documento, el resultado medido en moneda homogénea fue también negativo: -$12.028 millones.
En el balance, la compañía exhibió que el resultado anual antes de impuesto a las ganancias pasó de una pérdida de $12.498 millones en 2024 a un saldo negativo de $8024 millones en 2025. Además, indicó que la facturación medida en moneda homogénea reportó una baja interanual de 16,8% en 2025, pese a un aumento del 10,08% en las unidades vendidas.
“Nuestro país continúa atravesando un profundo proceso de reordenamiento económico y de acelerada integración al mundo. En este contexto desafiante, la compañía está implementando cambios estructurales destinados a alinear sus recursos hacia un modelo de negocio industrial y comercial verdaderamente sustentable”, señalaron desde la firma en el documento.
Asimismo, aclararon que están avanzando con planes “agresivos” de reducción de costos y complementando la producción con la importación “estratégica” de productos terminados, ampliando así la oferta de líneas y modelos disponibles para los consumidores.
“Todo este proceso es posible gracias a la solidez de nuestra estructura patrimonial, un adecuado nivel de liquidez, bajo endeudamiento y un robusto capital de trabajo, indicadores que la compañía viene sosteniendo consistentemente durante varios ejercicios. El control estricto de gastos continúa siendo una prioridad, con revisiones exhaustivas de cada partida y proceso”, enfatizaron.
A pesar de estos avances, desde la firma advirtieron que el segundo semestre -y en particular el cuarto trimestre- resultó especialmente complejo tanto para el mercado como la compañía. “Tras el triunfo del oficialismo en las elecciones legislativas, la esperada reactivación del consumo no se materializó, lo que se tradujo en niveles de ventas muy bajos. A esto se sumó el fuerte ingreso de importaciones acumuladas de trimestres anteriores, que impactaron negativamente, especialmente en las líneas de lavarropas y lavasecarropas”, precisaron.
Aun así, remarcaron que “Longvie está preparada para desarrollarse en un entorno altamente competitivo. “A medida que el crédito al consumo y a la construcción se normalicen, y la demanda general retome su dinamismo, esperamos obtener buenos resultados en los próximos ejercicios. Las alianzas estratégicas con el Grupo Haier [propietaria de Candy] y Grupo Rotoplas continúan muy fuertes”, anticiparon.