Las políticas económicas de Javier Milei y Luis Caputo provocaron el cierre de más de 22 mil empresas en apenas dos años y la destrucción de 200 mil empleos.
El modelo económico de Javier Milei y su ministro de Economía, Luis Caputo, está claro ya, apuesta a recostarse sobre el extrativismo y abandona a la industria. No es secreto, el propio Secretario de Coordinación Productiva de la Nación, Pablo Lavigne, admitió semanas atrás que "la mejor política industrial es la que no existe". Y el impacto de esta política es contundente: en apenas dos años de gestión bajaron sus persianas más de 22 mil empresas y se destruyeron más de 200 mil puestos de trabajo formales. Cerraron empresas con más de un siglo de vida, que habían logrado sortear las recurrentes crisis argentinas y los volantazos en las reglas de juego pero no pudieron sobrevivir a apenas dos años de políticas libertarias.
Una caso similar es el de Lumilagro que, con 83 años de historia a cuesta, acaba de anunciar que apagará definitivamente sus hornos para convertirse meramente en una importadora de termos desde China, India y Vietnam.
Tras una caída de las ventas del 50% en los últimos dos años, la empresa fundada en 1941 por Eugenio Suranyi y otros tres socios, fue la única fábrica de termos de vidrio en el continente americano.
Ahora apagaron los hornos donde se hacían los termos de vidrio y comenzaron a importar las ampollas de vidrio desde la India y Vietnam y los de acero desde China.
"Hemos pasado malos momentos, en 1999 fue muy grave, nos salvó la crisis del 2001 que devaluó y el tipo de cambio hizo que todas las industrias sean muy competitivas. Desde el 2002 hasta el 2013 fue una muy buena época, en 2012 batimos récord de ventas de termos de vidrio, que era nuestro producto estrella. En 2005 aparecieron los termos de acero trucho de China con tóxicos prohibidos. En 2015 llegó el termo extranjero, hasta ese momento el termo de acero era 4 veces más caro que el de vidrio y la gente no lo aceptaba. Al llegar como aspiracional, nos ayudó a que la gente aceptara los precios", contó a iProfesional, Martín Nadler, director ejecutivo y dueño de Lumilagro.
En 2013, Lumilagro supo tener 300 empleados directos más 50 indirectos. "En 2022 teníamos 220 trabajadores, pero en los últimos dos años tuvimos que reducir el plantel y 170 personas se fueron con retiro voluntario, fue un proceso dolorosísimo. Hoy nos quedamos con 50 personas directas y 50 indirectos. Todos veían la situación, había bajado mucho el volumen demandado. Lloré al despedir a algunos trabajadores que me conocían desde los 5 años, pero entendieron que era por el futuro de la empresa", explicó Nadler.