La compañía española regresa al país después de 20 años; la primera tienda está proyectada para septiembre.
Para Grimoldi -liderada por Alberto Grimoldi, bisnieto del fundador-, el contrato con Mango forma parte de una estrategia de diversificación que en los últimos años combinó gestión más prudente, expansión moderada y la búsqueda activa de acuerdos con marcas globales.
Para Mango, en tanto, representa una segunda apuesta por el mercado argentino. La firma había llegado al país en 1998 con el objetivo de competir mano a mano con otras cadenas globales como Zara, y había diseñado un ambicioso plan de expansión de 100 tiendas. Sin embargo, en 2003 decidió retirarse tras considerar que el negocio local no alcanzaba escala suficiente. Hoy, la empresa opera más de 2900 puntos de venta, acumula €3700 millones en facturación anual y emplea a más de 18.000 personas en el mundo.
En su último balance financiero, desde Grimoldi señalaron que la empresa se encuentra “preparada para enfrentar los ajustes económicos que continuarán durante 2026”. Anticiparon que llevarán adelante medidas que fortalezcan su situación económico-financiera aún más, manteniendo cortos los plazos de cobranza, negociando esquemas de pago a mediano y largo plazo con proveedores, rotando el inventario apropiadamente y priorizando negocios y marcas rentables.
Desde la firma, reafirmaron que “mantendrá la esencia de sus locales y las marcas que comercializa, previendo que el consumidor seguirá siendo selectivo y buscará productos con buena relación precio-calidad y marcas que le generen confianza”.
En ese línea, señalaron que la empresa continúa en negociaciones con marcas internacionales, tanto de calzado como de indumentaria, para fortalecer aún más su portfolio.
Fundada en 1895 como una fábrica de calzados, la firma luego desarrolló su canal de tiendas minoristas y se expandió hasta Uruguay. A la fecha, Grimoldi opera también las marcas Vans y The North Face, con las cuales apunta a crecer en cantidad de locales.