El prestigioso economista y periodista Sebastián Campanario analiza el impacto real de la inteligencia artificial en las organizaciones, derriba mitos sobre el futuro del empleo y anticipa los ejes de su próxima presentación en Mendoza, en el Foro Anual AEM.
El viernes 7 de agosto Campanario será uno de los disertantes del Foro Anual AEM, organizado por la Asociación de Ejecutivos de Mendoza en el Hotel Hilton, donde expondrá bajo el eje central "Economía, Liderazgo y Futuro del Trabajo".
En esta entrevista nos sumerge en su visión "oblicua" de la realidad tecnológica, detalla los errores más comunes de los directivos al implementar IA y explica por qué la curiosidad y el "cacharreo estratégico" son las verdaderas habilidades del futuro.
-La IA ya forma parte de nuestra vida cotidiana y del mundo laboral. ¿En qué etapa estamos actualmente y cuáles son los próximos cambios que veremos en el corto plazo?
-Hoy la gente que usa IA paga es menos del 0,3% de la población mundial, con lo cual esto es una película que recién empieza. Estamos en una etapa muy temprana, por más que el concepto de IA ya tiene algunas décadas y venimos pasando por varios ciclos. En este último ciclo de inteligencia generativa estamos en una muy primera etapa, por lo que vamos a ver muchísimos avances en los próximos años.
Además, en la Argentina todavía muy poca gente usa herramientas agénticas -aplicaciones impulsadas por IA que van más allá de responder preguntas-, que son el gran avance de este año.
-Hay una gran expectativa sobre el aumento de la productividad gracias a la IA, pero también preocupación vinculada al empleo. ¿Cómo imagina el equilibrio entre eficiencia, generación de valor y bienestar de las personas?
-En estos temas soy muy cauto, porque es el área más difícil de pronosticar. De hecho, todos los pronósticos que hubo sobre el futuro laboral en base a la IA en los últimos años resultaron erróneos. Hubo uno muy famoso que decía que iban a desaparecer los técnicos radiólogos en Estados Unidos por las nuevas tecnologías de detección, y pasó exactamente lo contrario.
Aquí se da lo que en economía se llama la paradoja de Jevons: un principio económico que establece que, a medida que el avance tecnológico mejora la eficiencia en el uso de un recurso, el consumo total de dicho recurso aumenta en lugar de disminuir. Eso, lejos de dañar el mercado, hace que se multiplique.
Pasó en la Revolución Industrial y está pasando ahora también. Aún las empresas más caras y sofisticadas del mundo como Apple le “pifian” al tema laboral. Ellos, por ejemplo, hicieron un edificio de cientos de millones de dólares que hoy está semivacío porque nadie quiere ir a trabajar ahí de forma 100% presencial. El tema laboral cruza tecnología, cultura y demografía; por eso es tremendamente difícil hacer pronósticos.
-¿Qué paradigmas tradicionales de la economía y las organizaciones considera que la inteligencia artificial está poniendo en crisis?
-La IA está poniendo en crisis todos los paradigmas de la economía tradicional, empezando por la definición misma de la economía, que es la ciencia que administra recursos escasos. Hoy nos preguntamos qué va a ser escaso en el futuro… Hay cierto consenso en que lo escaso va a ser la creatividad, lo relacional, lo que nos hace más humanos, pero todavía son hipótesis.
Cualquier variable, modelo o ecuación de la economía tradicional tiene un desafío gigantesco. Por eso hoy abordamos esta discusión no desde la economía, sino desde una multiplicidad de ciencias. Desde mi columna de los domingos cito a economistas, pero también a físicos, biólogos y gente de todo tipo. Es un momento para aunar fuerzas entre todas las disciplinas.
-En el ámbito empresarial, ¿cuáles son los errores más frecuentes al intentar incorporar herramientas de IA a sus procesos?
-La verdad que hay muchos errores, pero como ChatGPT surgió a fines de 2022, ya tenemos un recorrido y podemos ver qué estrategias funcionan mejor.
Un error muy común es no entender que este es un cambio tan grande que requiere el compromiso de todas las áreas de una empresa; no puede ser una cruzada solitaria de alguien de RRHH o del CEO. Cuando no están todos embarcados, la iniciativa queda en algo muy cosmético para mostrarle al directorio o los accionistas.
Otro error es pensar que esto es solo automatización. Hoy se pueden hacer cosas que antes directamente no se podían hacer. Ahí entran la creatividad, las nuevas ideas y la reinvención del modelo de negocios.
Finalmente, está el error de ir demasiado rápido. Hay empresas que compraron muchísimas licencias de Copilot al principio y ahora dicen: "La verdad que las usó el 10% de la gente". Y a ese 10% que las usó bien no lo pudieron retener, porque no había un plan de incentivos. O empresas que gastaron una fortuna en desarrollar una aplicación a medida y al mes OpenAI o Anthropic la sacaron gratis. Hay una velocidad intermedia óptima que depende de cada empresa.
-Frente a este escenario de cambios acelerados, ¿qué habilidades humanas ganarán relevancia y serán las más difíciles de reemplazar por la tecnología?
-Como decíamos, hay bastante consenso en que lo escaso a nivel humano van a ser justamente la creatividad, la curiosidad, el pensamiento crítico, la empatía y el direccionamiento relacional.
Hay una historia muy buena que cuenta Alex Imas, Director de Economía de AGI (Inteligencia Artificial General) en Google DeepMind. Él explica cómo Starbucks pasó de automatizar todo para reducir empleados, a volver a una estrategia sumamente humana donde te escriben el nombre en el vaso y te sonríen.
Ahí está el diferencial. Hacer un café rico hoy por hoy es un commodity, se logra en cualquier lado, pero uno vuelve a un lugar por cómo lo tratan.
-¿Qué características debería desarrollar hoy un líder para conducir equipos en entornos cada vez más automatizados y complejos?
-Un líder debe ser un gran orquestador de los flujos de trabajo entre humanos y algoritmos. En primer lugar, tiene que entender del tema; no puede ser alguien que no sepa nada de esta tecnología porque se va a perder cosas.
También tiene que diseñar un sistema de incentivos para que todos estén conformes con este engranaje. Si un proyecto con IA reduce a la mitad las horas de ejecución, hay que tener mucha "muñeca" para distribuir ese beneficio de manera justa entre los empleados que lograron la eficiencia, el cliente -que debería pagar menos- y los accionistas.
Por otro lado, debe ser una persona sumamente curiosa, porque la velocidad de cambio es inédita. Esto tiene que ver con la palabra "cacharrear", que significa usar, probar, equivocarse y meter los pies en el barro con las herramientas de IA. Hoy podés hacer un curso o leer un libro, pero no hay manera de entender por dónde pasa esto si no lo usás intensivamente. Un líder tiene que bloquear horas en su calendario semanal para el "cacharreo estratégico".
-¿Qué ejes centrales de tu charla en el Foro AEM podés adelantar al público mendocino y qué significa esta visita en lo personal?
-Voy a abordar temas de cambio e innovación, pero sumando también bienestar y longevidad, que son ejes que me interesan un montón. Busco aportar una mirada distinta, más oblicua, porque hoy las charlas de IA son todas iguales y estamos todos un poco abrumados.
Además, me interesa que tenga muchos "accionables"; no quiero que sea solo una descripción de dónde estamos, que el auditorio ya lo sabe, sino responder a la pregunta: con todo lo que está pasando ¿qué es lo mejor que podemos hacer para estar en la cresta de la ola?
En lo personal, tengo muchísimas ganas de ir. Mendoza es una provincia que admiro un montón, mi padre es mendocino y me encanta poder viajar para allá.
-Si pudieras dar un único consejo a los profesionales que sienten incertidumbre frente al avance de la IA, ¿cuál sería?
-Que es completamente natural sentir inquietud, no hay nadie que no la esté sintiendo. Hoy la postura lógica frente a este tema es la ambigüedad: nos entusiasmamos por lo que se puede hacer, pero nos inquietamos porque vemos profesiones que van a ser fuertemente impactadas.
Ambas sensaciones son válidas, siempre que sirvan para movernos. El peor escenario es no moverse o fingir demencia sobre lo que está pasando, algo que veo mucho en las organizaciones. Si para dar el primer paso y avanzar necesitás un poquito de temor como motor, bienvenido sea. Como decía Silvio Soldán: "¡Los dos a la final!" (risas). O como dice Guido Kaczka: "Está mal, pero no tan mal". Prefiero eso antes que el estancamiento.
•Día y hora: viernes 7 de agosto, de 8 a 13 h
•Lugar: Hotel Hilton Mendoza
•Disertantes: Sebastián Campanario, Claudio Zuchovicki y Bernardo Bárcena.
•Eje temático: "Economía, Liderazgo y Futuro del Trabajo".
•Formulario de pre-inscripción (sujeto a cupos y confirmación de asistencia): aquí
•Más información: a través del Instagram @aemendoza.oficial, Linkedin y en https://aemendoza.org/
Sebastián Campanario es economista egresado de la UBA, periodista y uno de los principales divulgadores de innovación y economía no convencional en el diario La Nación. Es consultor del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y autor de numerosos libros sobre tendencias latentes. Se ha consolidado como una voz fundamental para entender la intersección entre la tecnología, el management y el comportamiento humano. Más información: https://sebacampanario.com/
Por Gabriela Fernández