Mendoza se consolida como una plaza clave, concentrando la memoria productiva del país y los activos estratégicos para el reinicio de la actividad.
Tras casi tres décadas de inactividad extractiva, Argentina busca reactivar la producción de uranio para abastecer su sistema nuclear y eventualmente exportar este mineral estratégico. La cartera nacional suma 21 proyectos —14 de ellos activos— distribuidos en seis provincias, con recursos recuperables identificados de 34.250 toneladas, suficientes para cubrir hasta 140 años de demanda de las centrales eléctricas locales.
Dentro de este mapa nacional, Mendoza se consolida como una plaza clave, concentrando la memoria productiva del país y los activos estratégicos para el reinicio de la actividad:
Sierra Pintada (San Rafael): Administrado por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), figura como uno de los pilares centrales del Plan Nuclear del Gobierno nacional para recuperar el autoabastecimiento de mineral.
Mina Huemul (Malargüe): Junto con Sierra Pintada, albergó la producción histórica del país entre 1955 y 1997. Actualmente, la canadiense Jaguar Uranium avanza en gestiones para su reactivación, buscando posicionarla dentro de las prioridades de minerales críticos para el mercado internacional.
La estrategia general contempla responder a la demanda de las tres centrales nucleares operativas en el país —que representan cerca del 7% de la matriz eléctrica— y abastecer nuevos desarrollos, como el reactor modular proyectado por Meitner Energy (US$ 1.200 millones). El plan oficial apunta no solo a la extracción, sino a evaluar la industrialización del uranio en el territorio antes de su comercialización al exterior.
A nivel federal, la oferta mendocina se complementa con desarrollos avanzados en otras regiones, como los proyectos Laguna Salada y Cerro Solo en Chubut, e Ivana-Amarillo Grande en Río Negro, impulsados por la recuperación de la cotización internacional del uranio y la transición global hacia energías de baja emisión.