En esta entrevista exclusiva con la Revista Entorno Económico, la directora de Relaciones Internacionales de la Universidad de Mendoza hace recorrido en profundidad sobre la movilidad estudiantil y docente, la enseñanza de idiomas, la resolución de conflictos a través de la cultura de paz y los desafíos que plantea la inteligencia artificial en la comunicación humana.
— ¿Cómo trabaja el Departamento de Relaciones Internacionales y Centro de Idiomas de la Universidad de Mendoza, cuáles son los ejes y los puntos donde se desarrollan?
— La Dirección de Relaciones Internacionales también tiene un centro de idiomas; generamos las dos áreas y los temas que trabajamos más son la movilidad de estudiantes, tanto entrantes como salientes. Trabajamos la movilidad de docentes y proyectos donde los profesores pueden hacer iniciativas internacionales e interdisciplinarias. Generamos alianzas con universidades de todo el mundo que les permite a estos profesores internacionalizar su cátedra o generar proyectos de investigación conjunta. Asimismo, estas alianzas con universidades de Europa, Asia, Estados Unidos y América Latina son convenios que nos permiten tener esa reciprocidad de alumnos.
— ¿Qué idiomas abarca actualmente el centro y qué incorporaciones proyectan?
— El centro de idiomas maneja inglés, italiano, portugués, alemán y coreano, y el año que viene vamos a sumar chino y japonés, además de lengua de señas que ya lo tenemos implementado. Todas esas son las líneas de trabajo que tiene la Dirección.
— Recientemente formalizaron la propuesta de Educación para la Paz. ¿Cómo se articula esta línea de trabajo dentro del departamento?
— Lo que tenemos ahora y que se ha formalizado recientemente, pero que existe desde 2023, es una cátedra intercultural internacional que es Educación para la Paz. La otra línea que tiene la Dirección es justamente Educar para la Paz, desde donde sale esta cátedra intercultural y de allí el curso de Educación para la Paz. Este año, en septiembre, dictamos el curso de Agentes de Paz en alianza con el Foro de Universidades para la Paz de Brasil. Tuvimos 300 inscriptos provenientes de 19 países y lo dictamos en español y en portugués, sumado a todo el material en inglés. Es una cátedra internacional donde tuvimos estudiantes de Rumanía, Portugal, Italia, Brasil, México, Colombia y otros países.
— ¿Qué tan importante es para el estudiante, en su etapa formativa, empezar a desarrollarse y tener contacto con el ámbito internacional antes de insertarse en el mundo laboral, considerando el auge de la globalización y el trabajo remoto?
— Para la Universidad es una prioridad internacionalizar al estudiante; por eso tenemos esta Dirección y todas estas líneas de trabajo. Desde la Dirección lo que hacemos es preparar al estudiante para ese futuro profesional que tiene que ser globalizado, intercultural e internacional. Para ello tenemos diferentes acciones. En el primer semestre realizamos un evento llamado Work Experience, donde traemos profesionales que tienen incidencia internacional para que cuenten sus experiencias e incentiven a los estudiantes a prepararse para este mundo, que no es el que se viene, sino el que ya estamos viviendo.
— ¿Qué perfil de profesionales participan en este encuentro y qué experiencia transmiten a los alumnos?
— Nos visitan profesionales de Globant, de Médicos Sin Fronteras, freelancers que viven en distintas partes del mundo trabajando para empresas de otras regiones. Ellos demuestran que es fundamental empezar desde estudiante a formarse en idiomas y a internacionalizar los conocimientos. Hoy no basta con la carrera y estar solamente formado en nuestro núcleo local: tenés que salir al mundo, chocarte con el mundo y con otras culturas, y aprender a relacionarte con esas personas. Hoy, sobre todo en las carreras de Ingeniería, trabajamos desde acá para empresas de otras partes del mundo e interactuamos con personas de otras culturas y con otros idiomas. Tenemos que tener la capacidad de relacionarnos, la empatía, la capacidad de comunicarnos sin ofender y el manejo de otros idiomas. Ya no basta solo con hablar español, ni siquiera basta con hablar inglés; hay que hablar hasta una tercera lengua. El evento busca mostrar esa importancia para que los chicos, desde la universidad, piensen en el profesional que quieren ser y en el que el mundo laboral está buscando.
— Con la irrupción de la inteligencia artificial en casi todos los ámbitos laborales, ¿cómo afecta o se acopla este avance a la enseñanza de idiomas y al rol de los profesionales de la lengua?
— Hoy la inteligencia artificial nos permite hablar con cualquier persona en cualquier idioma, eso no lo podemos evitar y lo podemos hacer, pero es mecánico: hay una computadora que intermedia entre nosotros. Hay una transmisión de información, pero la comunicación va mucho más allá de informar. Podemos usar la inteligencia para comunicarnos rápidamente, pero para interactuar con la persona, entender a la otra parte y generar empatía, necesitamos hablar la lengua; no basta solamente con una herramienta que traduzca, y para eso es necesario formarse en idiomas. Hoy es fundamental, ya no trabajamos en nuestro núcleo cerrado sino conectados con el mundo. Hay cosas que se pierden con las computadoras y que solamente se ganan con el cara a cara o con comunicaciones mediadas por pantalla, como un Zoom o un Meeting: ese tono de comunicación y esas palabras que usamos cuando queremos emitir una emoción las logramos nosotros normalmente. Esa es nuestra manera de verlo.
— Profundizando en el plan de Agentes de Paz, ¿cuál es el objetivo central y cómo se canalizó la participación institucional?
— La interculturalidad exige relacionarnos con otras personas, culturas y creencias, y no es fácil: somos distintos y lo que para uno es ofensivo para otro no lo es, lo cual genera conflictos. Al tener que relacionarnos con otros debemos saber cómo hacerlo para evitar ese conflicto, y eso se resuelve a través del diálogo. Dialogando y entendiéndonos evitamos llegar a un conflicto; el conflicto siempre va a estar, pero tenemos que tratar de disminuirlo. Desde 2023 surgió esta cátedra intercultural en educación para la paz para formar a nuestros estudiantes en llevar el diálogo a todos sus ámbitos. Lo iniciamos con una universidad de Chile, donde tuvimos 100 inscriptos de distintas partes de América Latina.
— ¿Cómo continuó la vinculación internacional en esta temática?
— A partir de allí recibimos la invitación para formar parte del Foro de Universidades para la Paz de Brasil, que integra a más de 200 universidades adheridas. Este año participamos del foro en Brasil y, en relación con otras universidades que trabajaban la temática, se presentó la inquietud de generar este curso de agentes de paz, que busca llevar la paz a la práctica, que no sea una utopía ni que al hablar de paz pensemos solo en guerras. En el día a día podemos elegir generar un conflicto o relacionarnos en paz. Formamos este curso de Agentes de Paz con universidades brasileras y docentes de México, Colombia y Argentina, abriéndolo al mundo con estos 300 inscriptos. El objetivo es que desde nuestra vida cotidiana seamos capaces de aplicar la paz y disminuir las posibilidades de conflicto.
— ¿Cómo funciona la movilidad de alumnos extranjeros que llegan a la Universidad de Mendoza?
— Por semestre estamos recibiendo entre 40 y 50 estudiantes extranjeros, mayormente de América Latina, seguidos por España, Italia, Francia y, en menor medida, Alemania y Portugal. En el segundo semestre organizamos el evento UM al Mundo, donde los alumnos de intercambio son los responsables de marcar la interculturalidad. Los estudiantes locales pueden interactuar con ellos, aprender sobre sus universidades y destinos, e incentivarse a realizar una movilidad. Se arman stands por países —seis este semestre— donde muestran su cultura, su universidad e idiomas.
— ¿De qué manera acompañan al estudiante internacional a su llegada a la provincia?
— Tenemos el programa Tutores UM. A cada alumno de intercambio le asignamos un estudiante local que lo contacta antes de su llegada a Mendoza. Así, cuando el estudiante extranjero llega, no está solo: sabe que hay alguien esperándolo, que lo va a buscar al aeropuerto o a la terminal, lo lleva a su alojamiento, lo aconseja sobre cómo moverse en la ciudad y lo incorpora a su grupo de amigos. Esto brinda tranquilidad y seguridad a jóvenes de 20 años que viajan solos. Nos ha funcionado de manera excelente y se generan lazos de amistad duraderos.
— La universidad también integra la Red Andina de Universidades. ¿Qué acciones llevan a cabo en ese espacio?
— La red está formada por diferentes universidades privadas de la región. Desde el eje de internacionalización desarrollamos programas de capacitación docente y webinars. Actualmente estamos trabajando en el método COIL (Enseñanza Colaborativa Internacional en Línea) junto a la Red Jalisco de México, conectando a docentes locales con profesores mexicanos para articular contenidos de cátedra, internacionalizando a los docentes y a sus alumnos.
— De cara al futuro cercano y a las próximas etapas de gestión, ¿cuáles son los principales proyectos a comunicar?
— En movilidad estudiantil seguimos fortaleciendo relaciones para ampliar las posibilidades de intercambio. En el ámbito docente, nuestro objetivo es consolidar el método COIL e incorporar nuevos idiomas al centro, como el japonés. En el plano de la cátedra intercultural, tras el curso de Agentes de Paz, en abril de 2027 dictaremos una capacitación sobre Democracia y Paz en conjunto con la Universidad de Burgos, España.
— En cuanto a financiamiento e intercambios docentes, ¿tienen novedades recientes?
— Esta semana nos notificaron la concesión de dos becas Erasmus muy importantes financiadas por la Unión Europea para el ciclo 2027. Una es con la Universidad de Alicante para docentes de Arquitectura y la otra con la Universidad de Cannes, que incluye plazas para docentes y próximamente para personal administrativo. Estas becas cubren el 100% de los pasajes aéreos y otorgan estipendios para la estadía de la movilidad